El retrato de Rieusset que dos restauradores rechazaron
Un óleo de 1923 de 210 × 125 cm: soporte debilitado, una intervención anterior fallida y una solución diseñada a medida.
Este retrato de Josep Rieusset, fundador de la histórica fábrica Rieusset, fue pintado por Sangroniz en 1923. Es un óleo sobre lino de 210 × 125 cm, con pérdidas de pintura, grietas, zonas de tela debilitadas y reparaciones anteriores. La trasera estaba cubierta por una plancha de contrachapado, que ocultaba parte del estado del soporte.

Dos restauradores habían rechazado el encargo antes de que llegara a mi taller. El reto no era aplicar un procedimiento de memoria: era entender qué necesitaba una obra enorme y frágil, diseñar una forma segura de trabajar y encontrar soluciones para los problemas que fueran apareciendo.


Una obra fuera de escala
Con 210 × 125 cm, el lienzo superaba las dimensiones de la mesa de trabajo habitual. Para poder intervenirlo con seguridad diseñé una estructura de trabajo adaptable a la pintura y organicé la manipulación con ayuda en las fases que lo requerían. No había una solución estándar que sirviera sin ajustes.


El problema que no se veía desde fuera
La trasera estaba cerrada con una plancha de contrachapado. Eso impedía examinar de entrada todo el soporte y obligó a revisar el estado de la obra a medida que se podía acceder a nuevas zonas.
Además, una intervención anterior había aplicado pintura no original directamente sobre la capa original. Ambas capas habían quedado adheridas entre sí. Retirar esa pintura sin arrastrar la original exigía trabajar con cautela y decidir cada paso según la respuesta del cuadro.
Dos restauradores que valoraron el encargo antes que yo lo rechazaron. No lo acepté porque fuera sencillo: lo acepté porque cada obstáculo podía analizarse y resolverse con una solución diseñada para esta obra. La experiencia ayuda, pero en un caso así también hacen falta curiosidad, inventiva y capacidad para cambiar de plan cuando el cuadro lo pide.

Resolver, ajustar, volver a evaluar
El trabajo combinó la estabilización del lienzo, la recuperación de las zonas debilitadas, una limpieza controlada y la reintegración de las pérdidas de pintura. La reintegración se planteó para respetar la imagen y el carácter del retrato, sin convertir una receta fija en la respuesta para cada zona.
El proceso completo duró entre dos y tres meses. El montaje y la manipulación se planificaron para el formato excepcional de la obra, y el resultado se documentó con fotografías y vídeo.

- Acondicionamiento para pintura de gran formato
- Estabilización estructural del lienzo
- Limpieza y recuperación de la imagen
- Reintegración de pérdidas y protección final
Opinión del cliente - La fábrica Rieusset
“Un proyecto complejo, un gran resultado
Encargamos a Alex la restauración del retrato del fundador de la histórica fábrica Rieusset. Fue un proyecto complejo que requería gran precisión y respeto por la obra original. El resultado superó nuestras expectativas.”